2/26/2006

Eso de que todo muerto es "Santo"...jhum!

D'Artagnan
TORRE
... Y se fue el ‘viejito gagá’ (26 de febrero de 2006)

http://eltiempo.terra.com.co/opinion/colopi_new/dartagnan/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-2762376.html

"Soy neoliberal, y lo soy aun antes de conocerse el neoliberalismo".
Hernán Echavarría

Lamentable –y socialmente muy lamentada– la muerte de don Hernán Echavarría Olózaga, alma y nervio de la Organización Corona y uno de los más controvertidos empresarios del país. Autor de varios textos económicos entre los cuales se destaca El sentido común de la economía colombiana, tenía don Hernán la ventaja de escribir con sencillez y claridad sobre temas que se tornan inaccesibles para el lector en el lenguaje habitual al que recurren varios tecnócratas.


Pudo haber sido Echavarría Olózaga un dechado de virtudes, no solo para su respetable familia cuanto para sus amigos y admiradores. En mi caso, sin embargo, su ejemplo como un convencido de las bondades del capitalismo a ultranza no es propiamente el mejor.


Fervoroso como he sido de la historia política contemporánea, recuerdo episodios en el que estuvo directa y, a la postre, arbitrariamente involucrado. Fue cuando inventó el famoso poder de la mano negra, que no era cosa distinta que la de abanderar –junto con un puñado de colegas-empresarios– el permanente ‘boicoteo’ contra aquellas publicaciones con las que ideológicamente no comulgaba y consideraba además, por principio, que debían cerrarse para no circular.


Y así lo logró, en buena parte. Así actuó contra La Calle, el combativo órgano que dirigía Alfonso López Michelsen y encarnaba las esencias doctrinarias del MRL. Ya de por sí es sabido que un periódico político suscita las resistencias naturales de sus opositores, lo cual reduce de entrada la pauta publicitaria para su sostenimiento. Pero Echavarría con La Calle fue implacable y logró sepultarlo empresarialmente, gracias a ese poder de la mano negra que él sabiamente ejercía.


Y así también actuó contra Semana a comienzos de la década del 60, cuando la dirigía, en una segunda etapa, el periodista Alberto Zalamea. Una carátula elogiosa de Fidel Castro que registraba los beneficios de sus programas sociales y educativos sacó de quicio a don Hernán, quien había sido fundador de la revista y, luego, su sepulturero. La asfixia económica a la que entonces se vieron sometidos La Calle y Semana no tiene comparación. Quizás exista la elocuente excepción de Alternativa. Mas sin duda la gran corona de Corona era muy poco amigo del pluralismo informativo y, como parte actuante de un conglomerado hoy con reconocimiento de benemérito, supo manejar la chequera para acallar las voces que le disgustaban y que ciertamente no eran pocas.


¿Cuál liberalismo, entonces, el de Don Hernán? Durante la Administración de Julio César Turbay libró igualmente una batalla a muerte contra Jaime Michelsen, hasta derrotarlo.


En esencia ocurría que el otrora Grupo Michelsen estaba desplazando de sus actividades y rentas a los grandes industriales antioqueños. Se dirá que la lucha que libró Echavarría contra Michelsen se fundaba en razones éticas, pero tal era más bien el disfraz, antes que "luchar por la justicia", según pregonaba Supermán.


Y lo último, pero no lo menos grave, fue cuando Hernán Echavarría –uno de los hombres más ricos del país– resolvió irse lanza en ristre contra el gobierno de Ernesto Samper y no hubo poder humano que lo convenciera de otra meta distinta que la de exigirle la renuncia al entonces Presidente. El tono de Echavarría era tan beligerante que en su momento calificó a Horacio Serpa de "serpiente venenosa". El entonces ministro del Interior contrarreplicó descalificando a aquel como "viejito gagá". Lo cual incitó a don Hernán a convertirse en el gran ‘conspi’ de todos los ‘conspiretas’, y dicen las malas lenguas que sus contribuciones para tumbar al gobernante no se limitaban apenas a sus ideas.


Fue un hombre, pues, valiente y obsesivo y representaba a la derecha en pasta, que tan de moda está ahora en el país.